Vizoso ha destacado la facilidad para obtener estas células del cérvix, a través de la citología. Ha resaltado su potencial antiinflimatorio y antitumorales, así como que el líquido que se obtiene de ellas pueda convertirse en polvo, manteniendo las mismas propiedades, lo que facilita su manejo y posibles futuros usos terapéuticos.
Desde el punto de vista terapéutico, ha resaltado que estas sustancias tienen un abanico muy amplio de aplicaciones que van de la propiedad antiinflamatoria a la antitumoral o antibacteriana y otras que aún están por descubrir, a su juicio. A este respecto, ha indicado que en ratones se ha visto que inyectando este ‘medio condicionado’ en tumores se reduce muy fuertemente el crecimiento de estos.
También ha llamado la atención sobre que los científicos encargados del estudio han demostrado que estas células no sólo actúan sobre las células tumorales, sino que además lo hacen sobre el estroma (tejido de sostén que rodea otros tejidos y órganos)/microambiente tumoral (células tumorales, moléculas y vasos sanguíneos que rodean y alimentan un tumor) principalmente compuesto por fibroblastos y macrófagos, que son los que favorecen la progresión del tumor.
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Francisco Vizoso, director del proyecto
Fundación Hospital de Jove.
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