
En el periódico EL ESPECTADOR podemos encontrar algunos testimonios de hombres que han padecido esta enfermedad. Esta entrada puede resultar interesante para todos hombres que se encuentren en esta situación o a cualquier persona que este interesada en este tema.
A continuación os dejo alguno de los testimonios que aparecen en este articulo:
JULIO CORBA, 50 AÑOS
“A principios de 2011 fui al médico porque tenía una masa en la mama derecha. Me dijeron que se trataba de una simple grasita. La verdad, yo no me la creí. A los seis meses noté que había crecido, por eso decidí ir a donde un especialista. Lo único de lo que yo había sufrido en la vida era de gripe. No sabía que a los hombres nos podía pasar, pero tenía sospechas.
Sólo con verlo, con tocarme, el cirujano me dijo que se trataba de un cáncer de mama, que no jugara con eso. Me examinaron todo: el estómago, el cráneo, las articulaciones. Querían descartar que tuviera cáncer en otro lado.
Tras la cirugía el doctor me dejó una noche en la clínica para hacerme control y al otro día ya estaba en la casa trabajando. Iba los viernes cinco horas a quimioterapia, de 2 a 7 de la noche; descansaba el sábado y ya estaba moviéndome el domingo.
JAIRO VEGA, 62 AÑOS
“Tengo 62 años. Yo mismo me detecté el cáncer a los 59, a mediados de febrero de 2010. Voy constantemente al gimnasio, me gusta hacer ejercicio. Un día me duché y sentí algo en la tetilla derecha: una bolita pequeña que al tocarla aparecía y desaparecía. Meses atrás había escuchado que los hombres también podían enfermarse de cáncer de mama. No me dolía pero pedí una cita médica. El 22 de febrero me hicieron una ecografía en la que apareció un nódulo solido. Me dijeron que era un hallazgo con bajas sospechas, pero que requeria la realización de una biopsia y una valoración por mastología.
Me operé en marzo de ese año. En su parte más grande, el carcinoma tenía 6 milímetros; era muy pequeño. No me ordenaron ni radio ni quimioterapia. Perdí la tetilla completa.
De ahí en adelante he estado medicado con pastillas de tamoxifeno, que es una especie de quimioterapia oral para que el cáncer no se traslade al otro lado del pecho. En principio me dijeron que las tomara por dos años, pero hace ocho días el doctor me dijo que era mejor hacerlo por cinco años que se podrían prolongar hasta diez. Me producen dolor de cabeza y debilidad, aunque he ido acostumbrándome a los efectos”.
“Si se educa a la población se podría detectar temprano”
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